viernes, 18 de mayo de 2012

Consejos de escritores españoles para jóvenes escritores

Ilustres escritores hoy nos dan consejos en los que podemos observar un claro contraste de opiniones. A partir de aquí, tú eres libre de decidir por cual decantarte.
  
Luisgé Martín:

1: Escribo sin demasiadas manías pero con rutina, en un lugar silencioso y preferentemente por la noche para no tener interrupciones”.

2: “La inspiración llega en cualquier momento, pero esto no es suficiente: la escritura exige constancia y a la vez es necesario estar las 24 horas pensando en tu relato hasta el punto de obsesionarte con él”.

3: “¿De qué escribir? De la de la muerte, la del amor y la de la vida; ahí están todos los asuntos que pueden interesar a un escritor.”

4: Los personajes nacen de varios moldeados y siempre tienen un rasgo característico que les identifica, luego se les “adorna” con el aspecto físico y su entorno”.

Ricardo Menéndez Salmón:

1: “No hay un sitio fijo en el cual escribir: puedes escribir en cualquier sitio”.

2: “Las crisis son buenas para el escritor. Pobre del escritor que no siente, en algún momento, que su literatura carece de sentido, que no sabe a dónde va, que no sabe de qué trata, que no sabe a quién interpela”.

3: “¿De qué escribir?. Cada escritor tiene su mundo, sus obsesiones, sus temas. Ser honesto con la literatura es ser honesto con tus intereses”.
 
4:  “Los personajes de ficción, son distintos entre sí. No hay recetas, ni moldes, ni prácticas universales aplicables a la creación de personajes”.
Carmen Posadas:                  

1: “Es  mejor escribir dando la espalda a la ventana para no tener tentaciones”.

2:
“No creo en la inspiración o, en todo caso, como decía Tomas A. Edison, el talento es el 1% de inspiración y 99% de sudoración”.

3: “
¿De qué escribir? De muchas cosas; es mejor cambiar de género, artículos, thrillers, biografías, cuentos infantiles, etc”.

4
: “Mis personajes aparecen y yo les confiero uno o dos rasgos (edad, aspecto físico por ejemplo) a partir de ahí ellos hablan, y cuando hablan se van dotando a sí mismos de personalidad (generosa, caprichosa, malvada, etc.)”.
 
Luis Mateo Díez:

1: “Escribo en mi despacho, un espacio de la casa que me incita a ello, acaso por la costumbre. Lo hago en el ordenador, pero siempre con un folio al lado para las notas y el cuaderno donde he ido orientando mi trabajo”.

2:
“Inspiración es concentración. La concentración se emparenta psicológicamente con la obsesión. A la página en blanco hay que llegar con la confianza en lo que uno se trae entre manos. Confianza y convicción”.

3:
“¿De qué escribir? De lo que nutre la obsesión de hacerlo”.

4:
“A los personajes hay que vislumbrarlos, luego apoderarse de ellos y después vivirlos”.

5:
“Siempre existe algún escritor que puede servirte de referencia. Hay que buscarlo. Es ese escritor que sientes como posible espejo, nada más. El aprendizaje siempre tiene que ver con el descubrimiento, pero lo fundamental es saberse leer uno mismo”.

Begoña Huertas:

1: Déjate llevar por lo que te salga cuando estés en vena, sé un “inspirado” a la hora de “ensuciar” la hoja en blanco. Que no te importe desnudarte. Inmediatamente después sé un profesional: corrige, reescribe, y empieza a vestir el texto”.

2: “Escribe sobre lo que verdaderamente te motive. Es decir, escribe de lo que quieras escribir, no de lo que creas que va a impresionar o de lo que va a vender o de lo que va a quedar muy cool. Escribe sobre aquello que de verdad te importa, escribe sobre tus fantasmas, pero escríbelo con distancia, como si le importara a otro. Entrénate para mirar las cosas con “extrañamiento”, aprende a ver más allá de lo que se ve”.

3:Piensa en cada uno de tus personajes como si lo tuvieras delante, como si fuera tu interlocutor en la barra de un bar, es decir, no lo mires desde arriba ni intentes simplificarlo. Presta especial atención a sus contradicciones y sus pequeños gestos”.

viernes, 4 de mayo de 2012

¿Qué punto de vista escoger para realizar el relato?

Antes de empezar a narrar, todo escritor se enfrenta a una fundamental decisión; ¿ qué punto de vista escoger para realizar el relato ?.
Por eso, es importante conocer las distintas alternativas y sus características para elegir el más adecuado a nuestra narración. En la actualidad se usa mucho la técnica del narrador que trabaja desde un punto de vista. El narrador, que vive en el universo interno de la obra, ignora lo que sienten y piensan los personajes; puede deducir, por sus actuaciones, que asumirán cierta conducta, pero sabe tanto como el lector de lo que sucederá en la historia. Por ejemplo, cuando el narrador está escribiendo personaliza a los personajes de modo que cada uno tiene un carácter diferente y a la hora de tomar las decisiones no es el autor quien decide, sino que se sumerge en el personaje y piensa en qué es lo que haría el personaje; por lo tanto podría decirse que son los personajes los que toman las decisiones.

Pueden establecerse normalmente los siguientes tipos de narración:

Relato en tercera persona limitada: el escritor hace referencia a todos los personajes en tercera persona, pero sólo narra los pensamientos y experiencias del protagonista. Este tipo de narración aumenta el protagonismo del personaje principal y hace que el lector se sienta más identificado con éste ya que al profundizar más en sus sentimientos y en su forma de actuar hace que el lector le preste más atención y se centre en él. 

Relato en tercera persona observadora: los personajes vuelven a ser tratados en tercera persona, sólo que no se profundiza en los pensamientos o sentimientos de ninguno de ellos. Este tipo de relatos se utilizan con más frecuencia en los textos periodísticos y documentales y el lector recibe un relato más frío e impersonal, ya que la intención de esta narración no es influir o inspirar a ningún sentimiento en particular, simplemente informar de algún hecho que haya ocurrido.
 
Relato en primera persona central: el autor es el personaje principal y relata en primera persona su propia historia. Suele ser muy adecuado para autobiografías.

Relato en primera persona periférica: el autor narra los sucesos en primera persona, pero, aunque participa en la historia, no es el protagonista.

Relato en primera persona testigo: el autor narra la historia en primera persona de forma objetiva.

Relato en segunda persona narrativa: el escritor narra en segunda persona. Este tipo de narración se ha empezado a utilizar en la novela moderna y suele ser un recurso para hacer que el lector tenga la sensación de participar de los pensamientos del personaje, creando en ocasiones falsos diálogos del protagonista consigo mismo.

Relato en tercera persona omnisciente: todos los personajes son tratados en tercera persona, pero  el autor tiene en cuenta lo que sienten y piensan todos los personajes. Este proporciona al lector un mayor conocimiento y referencia a cerca de las vivencias y experiencias de los personajes. Sabe lo pasado y lo porvenir. El brasileño Joaquín María Machado de Asís escribió una historia titulada Entre Santos. Esta manera de explicar los hechos es la técnica que se ha denominado como narrador omnisciente. A continuación, tenemos un ejemplo de una narración escrita en tercera persona omnisciente:

Rezó, y yo veía su pobre alma, en que la esperanza se trocaba en certeza intuitiva. Dios tenía forzosamente que salvar a la doliente ante mi intercesión, y yo había de interceder; así pensaba mientras rezaba. Y luego siguió hablando, para confesar que ninguna otra mano que la del Señor podía atajar el golpe.    A veces, ante el horror que le causaba la idea de la muerte de su mujer, temblaba y estaba a punto de formularla, pero la moneda de oro se interceptaba, hundiéndola en su corazón.

viernes, 27 de abril de 2012

Universo interno


El texto literario encierra una relación de comunicación entre emisor (narrador) y receptor (lector) vinculado mediante el universo interno de la obra.
El universo interno lo crea el autor a  su preferencia, de acuerdo con sus conocimientos y experiencias. El autor es el único soberano; él rige ese universo y dentro él puede modificar las características de la obra, sus personajes, su espacio y el tiempo en el que transcurre la historia, como ya hemos mencionado anteriormente.
Puede alargar o acortar los acontecimientos, comenzar por el final, introducir otros relatos, condensar o alargar el tiempo, relatar hechos que sucedieron hace siglos como si ocurrieran simultáneamente,  alterar retratos de personajes…

Si el universo interno está bien trazado, hace que el lector se involucre porque lo obliga a penetrar en el universo interno y, al mismo tiempo, le presenta las cosas desde diferentes ángulos y le da libertad para que construya su propio enfoque. Esta es una manera de enganchar al lector y hacer que se apropie e interiorice de la historia. A su vez, el lector puede aprender pequeños detalles que antes no conocía e incluso experimentar cambios en su forma de vida cuando lee relatos basados en la vida real o relatos realistas.

El lector será capaz de acoger el mensaje enviado por un autor si en aquel se dan las condiciones culturales, sociales y psíquicas requeridas en cada caso. Este "lector virtual", será capaz de valorar los recursos técnicos empleados, la estructura manejada y el sentido del mensaje contenido en la propia obra.

viernes, 20 de abril de 2012

Estructura y ruptura temporal


Estructura
 
Pueden darse diferentes estructuras narrativas:

1. Lineal o cronológica: el orden de la narración  sigue el orden de la historia.

2. In media res: el relato empieza en medio de la narración, sin previa aclaración de la historia. Se trata de un comienzo abrupto empleado para captar la atención del lector. 

RUPTURA  TEMPORAL:  


3. Flash-back: el narrador traslada la acción al pasado.

4. Flash forward: el narrador anticipa acciones  adelantándose en el tiempo.
5. Contrapunto:varias historias se entrecruzan a lo largo de la narración.

6. Circular: el texto se inicia y se acaba del mismo modo.

viernes, 30 de marzo de 2012

Componentes indispensables en una narración

Una narración literaria debe contar con ciertos componentes indispensables y es necesario estudiar la historia y las acciones que la componen (argumento), los personajes que las llevan a cabo, el tiempo y el espacio donde se desarrollan.
Para introducir cada uno de estos componentes, el camino más fácil consiste en redactar brevemente el contenido de la obra. 
La primera finalidad del narrador es conseguir escribir la historia de un modo sencillo y comprensible para el lector, siguiendo un orden. Pero a veces sucede que el orden de las narraciones sufra modificaciones.
El autor tiene plena autonomía a la hora de contextuar la historia. Puede acelerar o ralentizar la acción a su conveniencia, detenerla para permitir que los personajes hablen, anticipar o posponer hechos, ocultar datos y reservarlos para el momento oportuno, ofrecer pistas falsas, centrar la atención en determinados aspectos, etc.
Este recurso es utilizado para suscitar en el lector diversos estados emocionales (expectativa, incertidumbre, intriga, serenidad…) y captar su interés.
Los personajes son el elemento fundamental de la narración  ya que son el hilo conductor de los hechos.
Los escritores otorgan principal importancia al protagonista y al antagonista  ya que de ellos dependen tanto la historia como el carácter de los demás personajes. Además, el talento que otorga al protagonista puede desencadenar el clima emocional de la historia.
En el desarrollo de una obra, los personajes se distinguen por su grado de participación. Podemos distinguir:
Principales:

Entre los personajes principales suele haber uno que es el central, el más importante de todos: el protagonista. Es el personaje que cobra mayor importancia a lo largo de de la narración. Puede ser un individuo, varios o una colectividad y es un personaje que evoluciona a lo largo de la novela. A veces, se le opone un antagonista.

Secundarios:

Aunque también intervienen en los hechos, tienen una participación menor que los personajes principales.
Cada personaje tiene su papel en la obra y el autor sabe dónde y cuándo deben aparecer.
Existen dos maneras de caracterizar a los personajes:
La caracterización directa permite conocer a los personajes a partir de los datos que proporciona el narrador u otro personaje del relato.

La caracterización indirecta permite deducir cómo son a través de sus pensamientos, comentarios, acciones, reacciones, gestos, etc.
Cuando se analiza el tiempo de la narración conviene tener en cuenta esta distinción:
El tiempo externo o histórico: es la época o momento en que se sitúa la narración. Puede ser explícito o deducirse del ambiente, personajes, costumbres, etc.
EL tiempo interno: es el tiempo que duran los acontecimientos narrados en la historia. Puede ser toda una vida o varios días. El autor selecciona los momentos que juzga interesantes y omite (elipsis =saltos temporales) aquellos que considera innecesarios.
El espacio es el sitio en el que se sitúan los personajes y los ambientes geográficos y sociales en los que se desarrollan las acciones.

viernes, 23 de marzo de 2012

Estructura de la narración

Cuando escribimos una historia los sucesos los ordenamos en secuencias. La estructura de la narración se divide en tres partes:

Planteamiento: Se llama también "exposición" ya que nos ofrece los datos necesarios para entender la acción de la obra. Con él se conoce la situación general en que se dará el suceso central, la descripción del ambiente, una explicación de la circunstancia inicial, y se presentan los personajes con sus características, el tiempo y el lugar.

 
Nudo: es la etapa donde empiezan a desarrollarse los acontecimientos de la obra en la cual la vida  de los personajes principales resulta entrecruzada y puede dar pie al momento culminante de la obra conocido como “clímax”. Una acción, una decisión o la revelación de algo puede cambiar la dirección de la obra.


Desenlance: parte final del relato en la que se pone fin al clímax casi siempre restituyendo el equilibrio de la situación. 

viernes, 16 de marzo de 2012

Virtudes de la narración

Hay tres detalles imprescindibles que no pueden faltar en tu relato a la hora de desarrollar  una historia ya que estas te facilitan una mejor expresión  de cara al lector y le permiten disfrutar de una amena lectura. Podemos diferenciar tres virtudes:

Claridad: facultad para desarrollar el relato de una forma inteligible y fácil de entender. Escribe de tal manera evitando que el lector pueda interpretar  lo escrito de distintas maneras  y  las digresiones, es  decir, evita desviarte del tema principal del que estás hablando.
                                             
Concisión: lo más importante es que seas breve y exacto en tus palabras sin extenderte demasiado en detalles sin importancia, pero sin suprimir lo necesario. Siempre debemos fijarnos en la acción central y trabajar sobre ella ya que facilita al lector  un mejor entendimiento de la obra y comprender cual es la intención del escritor.

Verosimilitud: la virtud más importante que debes tener presente a la hora de transmitir tu historia, ya que debes enfocar la obra de tal manera que consigas convencer al lector de que lo estás contando es verdadero, lógico y coherente, independientemente de que sea realidad o fantasía.