Hay tres detalles imprescindibles que no pueden faltar en tu relato a la hora de desarrollar una historia ya que estas te facilitan una mejor expresión de cara al lector y le permiten disfrutar de una amena lectura. Podemos diferenciar tres virtudes:
Claridad: facultad para desarrollar el relato de una forma inteligible y fácil de entender. Escribe de tal manera evitando que el lector pueda interpretar lo escrito de distintas maneras y las digresiones, es decir, evita desviarte del tema principal del que estás hablando.
Concisión: lo más importante es que seas breve y exacto en tus palabras sin extenderte demasiado en detalles sin importancia, pero sin suprimir lo necesario. Siempre debemos fijarnos en la acción central y trabajar sobre ella ya que facilita al lector un mejor entendimiento de la obra y comprender cual es la intención del escritor.
Verosimilitud: la virtud más importante que debes tener presente a la hora de transmitir tu historia, ya que debes enfocar la obra de tal manera que consigas convencer al lector de que lo estás contando es verdadero, lógico y coherente, independientemente de que sea realidad o fantasía.
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