jueves, 23 de febrero de 2012

Géneros literarios


Después de conocer detalles importantes que deberían aparecer en tu relato como la estilística, la ortografía y la retórica; es hora de que empieces a pensar qué tipo de género te gustaría escribir  o cual es el más adecuado para ti  y con el que más posibilidades tienes de expresarte y desarrollar la historia.

Por esto, te ofrezco  algunos ejemplos de géneros para que sepas en qué consiste cada uno, cómo puedes sacarle el mejor provecho y elijas el más adecuado para ti. Entre los géneros de  la literatura podemos diferenciar estos:

Género narrativo (prosa): género en el que un narrador cuenta una historia en la que intervienen unos personajes. Además de la acción, el narrador y los personajes, otros elementos de la narración son el espacio (el lugar en que ocurren los hechos) y el tiempo (el momento en que se sitúa la acción). 

Género lírico (poesía): género en el que la interviene la subjetividad y los sentimientos del autor. Este utiliza diversos recursos literarios para influir en el receptor y llamar su atención así como embellecer el mensaje.

Género dramático (teatro): género en el que los personajes desarrollan la acción a través del diálogo, y está pensado para ser representado en un escenario. 

Pero, debes pensar que cualquier género que elijas para escribir tu obra debe ser coherente consigo misma o coherente en su incoherencia. Tienes que escribirla de tal manera, que a pesar de no tener sentido debe ser verosímil, es decir, debes conseguir la credibilidad del lector. Para esto utiliza elementos de la cotidianeidad, y juega con tus posibilidades para crear una historia.

viernes, 17 de febrero de 2012

Antes de empezar a escribir


Lo primero que deberías plantearte es qué es lo que quieres transmitir y cómo. En primer lugar, lo que tienes que tener en cuenta es el tipo de lenguaje que vas a utilizar dependiendo del público al que te dirijas, ya que no es lo mismo escribir para un  público infantil, joven o para un público más adulto.
A continuación piensa que el lenguaje que utilices debe ser claro e inteligible pero no pueden faltar recursos literarios (metáforas, comparaciones, hipérboles…) para darle más belleza estilística, evitar la monotonía y entretener al lector.

Un primer ejemplo sería el de “El Camino” escrito por Miguel Delibes.

“Daniel, el Mochuelo, notaba en la garganta un volumen inusitado, como si se tratara de un cuerpo extraño. Su madre se pasó el envés de la mano por la punta de la nariz remangada y sorbió una moquita."El momento debe de ser muy especial cuando la madre hace eso que otras veces me prohíbe hacer a mí", pensó el Mochuelo. Y sintió unos sinceros y apremiantes deseos de llorar.”

En el podemos observar varias características:

La utilización de apodos para evitar la monotonía de repetir el nombre todo el tiempo: en este caso Daniel, al que se refieren como “el Mochuelo”.

También podemos apreciar la utilización de palabras como “inusitado” y “envés” que  no son palabras comúnmente utilizadas, para demostrar que posee riqueza léxica y un lenguaje culto.

Otro ejemplo sería el de “Los Cachorros” de Mario Vargas Llosa.

"Entró una noche al Crem Rica, muy risueño, ellos qué te pasa y él, radiante, sobrado como un pavo real: le caí a Chabuca Molina, me dijo que sí." "Pichula: nos traicionaste, no estaba con ganas de bromear, Lalo traidor, echando espuma, te adelantaste, buitreándose la camisa, caerle a una chica, el pantalón, y ni siquiera contarnos que la siriaba, Pichulita, agáchate un poco, te estás manchando hasta el alma, pero él nada, eso no se hacía, que te importa que me manche, mal amigo, traidor."

Observamos que utiliza expresiones propias de su país como “buitreándose la camisa” o “manchando hasta el alma”. Otra vez utiliza apodos como “chabuca molina”, “Lalo”, y “pichula”.

Estos, son unos pequeños detalles entre otros que puedes empezar a desarrollar y poner en práctica; y otros más que irás descubriendo conforme te vayamos instruyendo en el arte de la literatura.

viernes, 10 de febrero de 2012

La literatura


Antes de internarte en el mundo literario deberías conocer los orígenes.
La literatura proviene del vocablo latino “litterae”, cuyo  significado es un conjunto de habilidades, saberes e instrucciones para poder escribir y leer de una manera adecuada.
Antiguamente la gente solía recibir conocimientos básicos que consistían en escribir, leer y hacer cálculos matemáticos.

Aún así la literatura siempre ha estado presente en nuestras vidas; antes sobre todo de forma oral ya que las historias se trasmitían entre familias pasando así de generación en generación. Ahora con los avances tecnológicos es difundida de forma escrita.

La literatura es aquel arte en el que el instrumento utilizado son las palabras. Se encuentra ligado a la gramática puesto que el término “litterae” es la misma palabra que en griego se denomina “grammatikee”.

La gramática es uno de los tres aspectos centrales en el arte de escribir. Gramática (el bien escribir según las reglas gramaticales establecidas), Retórica (la estructura del discurso para persuadir en la comunicación) y Estilística (la búsqueda del arte y belleza en la expresión).

Para entenderlo mejor podemos explicarlo de esta manera: Gramática cuyo objetivo es la comunicación: la mayor parte de los libros de texto (de geografía, de biología, de historia, etc.), gramática más retórica que consiste en persuadir y orientar la opinión del lector u oyente, buenos ejemplos son los textos y discursos políticos; por último la más importante, añadimos a los dos anteriores la estilística, es decir la preocupación que todo escritor debe tener por hacer un texto lleno de belleza, como si fuera una obra de arte, de modo que sea agradable de leer y sobretodo debe tener mucho cuidado con las faltas ortográficas.

Estos son los aspectos técnicos que debes tener en cuenta antes de ponerte a escribir. Parecen pequeños y quizás te resulten un tanto obvios, pero créeme hay muchas personas que aún llevando años siendo lectores, no tendrían en cuenta estas características de la literatura.
Aún nos quedan muchas cosas por aprender. 
Recuerda: maestro no es aquel que lo sabe todo, sino aquel que a pesar de poseer muchos saberes, es capaz, aún de reconocer sus carencias y ¿ por qué no? Seguir aprendiendo, ¿ al fin y al cabo que profesor no ha aprendido alguna vez de su alumno?.
Así que no te desanimes sigue adelante, aprende y finalmente:
 
¡¡¡Saca el potencial que llevas dentro!!!