viernes, 17 de febrero de 2012

Antes de empezar a escribir


Lo primero que deberías plantearte es qué es lo que quieres transmitir y cómo. En primer lugar, lo que tienes que tener en cuenta es el tipo de lenguaje que vas a utilizar dependiendo del público al que te dirijas, ya que no es lo mismo escribir para un  público infantil, joven o para un público más adulto.
A continuación piensa que el lenguaje que utilices debe ser claro e inteligible pero no pueden faltar recursos literarios (metáforas, comparaciones, hipérboles…) para darle más belleza estilística, evitar la monotonía y entretener al lector.

Un primer ejemplo sería el de “El Camino” escrito por Miguel Delibes.

“Daniel, el Mochuelo, notaba en la garganta un volumen inusitado, como si se tratara de un cuerpo extraño. Su madre se pasó el envés de la mano por la punta de la nariz remangada y sorbió una moquita."El momento debe de ser muy especial cuando la madre hace eso que otras veces me prohíbe hacer a mí", pensó el Mochuelo. Y sintió unos sinceros y apremiantes deseos de llorar.”

En el podemos observar varias características:

La utilización de apodos para evitar la monotonía de repetir el nombre todo el tiempo: en este caso Daniel, al que se refieren como “el Mochuelo”.

También podemos apreciar la utilización de palabras como “inusitado” y “envés” que  no son palabras comúnmente utilizadas, para demostrar que posee riqueza léxica y un lenguaje culto.

Otro ejemplo sería el de “Los Cachorros” de Mario Vargas Llosa.

"Entró una noche al Crem Rica, muy risueño, ellos qué te pasa y él, radiante, sobrado como un pavo real: le caí a Chabuca Molina, me dijo que sí." "Pichula: nos traicionaste, no estaba con ganas de bromear, Lalo traidor, echando espuma, te adelantaste, buitreándose la camisa, caerle a una chica, el pantalón, y ni siquiera contarnos que la siriaba, Pichulita, agáchate un poco, te estás manchando hasta el alma, pero él nada, eso no se hacía, que te importa que me manche, mal amigo, traidor."

Observamos que utiliza expresiones propias de su país como “buitreándose la camisa” o “manchando hasta el alma”. Otra vez utiliza apodos como “chabuca molina”, “Lalo”, y “pichula”.

Estos, son unos pequeños detalles entre otros que puedes empezar a desarrollar y poner en práctica; y otros más que irás descubriendo conforme te vayamos instruyendo en el arte de la literatura.

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