viernes, 30 de marzo de 2012

Componentes indispensables en una narración

Una narración literaria debe contar con ciertos componentes indispensables y es necesario estudiar la historia y las acciones que la componen (argumento), los personajes que las llevan a cabo, el tiempo y el espacio donde se desarrollan.
Para introducir cada uno de estos componentes, el camino más fácil consiste en redactar brevemente el contenido de la obra. 
La primera finalidad del narrador es conseguir escribir la historia de un modo sencillo y comprensible para el lector, siguiendo un orden. Pero a veces sucede que el orden de las narraciones sufra modificaciones.
El autor tiene plena autonomía a la hora de contextuar la historia. Puede acelerar o ralentizar la acción a su conveniencia, detenerla para permitir que los personajes hablen, anticipar o posponer hechos, ocultar datos y reservarlos para el momento oportuno, ofrecer pistas falsas, centrar la atención en determinados aspectos, etc.
Este recurso es utilizado para suscitar en el lector diversos estados emocionales (expectativa, incertidumbre, intriga, serenidad…) y captar su interés.
Los personajes son el elemento fundamental de la narración  ya que son el hilo conductor de los hechos.
Los escritores otorgan principal importancia al protagonista y al antagonista  ya que de ellos dependen tanto la historia como el carácter de los demás personajes. Además, el talento que otorga al protagonista puede desencadenar el clima emocional de la historia.
En el desarrollo de una obra, los personajes se distinguen por su grado de participación. Podemos distinguir:
Principales:

Entre los personajes principales suele haber uno que es el central, el más importante de todos: el protagonista. Es el personaje que cobra mayor importancia a lo largo de de la narración. Puede ser un individuo, varios o una colectividad y es un personaje que evoluciona a lo largo de la novela. A veces, se le opone un antagonista.

Secundarios:

Aunque también intervienen en los hechos, tienen una participación menor que los personajes principales.
Cada personaje tiene su papel en la obra y el autor sabe dónde y cuándo deben aparecer.
Existen dos maneras de caracterizar a los personajes:
La caracterización directa permite conocer a los personajes a partir de los datos que proporciona el narrador u otro personaje del relato.

La caracterización indirecta permite deducir cómo son a través de sus pensamientos, comentarios, acciones, reacciones, gestos, etc.
Cuando se analiza el tiempo de la narración conviene tener en cuenta esta distinción:
El tiempo externo o histórico: es la época o momento en que se sitúa la narración. Puede ser explícito o deducirse del ambiente, personajes, costumbres, etc.
EL tiempo interno: es el tiempo que duran los acontecimientos narrados en la historia. Puede ser toda una vida o varios días. El autor selecciona los momentos que juzga interesantes y omite (elipsis =saltos temporales) aquellos que considera innecesarios.
El espacio es el sitio en el que se sitúan los personajes y los ambientes geográficos y sociales en los que se desarrollan las acciones.

viernes, 23 de marzo de 2012

Estructura de la narración

Cuando escribimos una historia los sucesos los ordenamos en secuencias. La estructura de la narración se divide en tres partes:

Planteamiento: Se llama también "exposición" ya que nos ofrece los datos necesarios para entender la acción de la obra. Con él se conoce la situación general en que se dará el suceso central, la descripción del ambiente, una explicación de la circunstancia inicial, y se presentan los personajes con sus características, el tiempo y el lugar.

 
Nudo: es la etapa donde empiezan a desarrollarse los acontecimientos de la obra en la cual la vida  de los personajes principales resulta entrecruzada y puede dar pie al momento culminante de la obra conocido como “clímax”. Una acción, una decisión o la revelación de algo puede cambiar la dirección de la obra.


Desenlance: parte final del relato en la que se pone fin al clímax casi siempre restituyendo el equilibrio de la situación. 

viernes, 16 de marzo de 2012

Virtudes de la narración

Hay tres detalles imprescindibles que no pueden faltar en tu relato a la hora de desarrollar  una historia ya que estas te facilitan una mejor expresión  de cara al lector y le permiten disfrutar de una amena lectura. Podemos diferenciar tres virtudes:

Claridad: facultad para desarrollar el relato de una forma inteligible y fácil de entender. Escribe de tal manera evitando que el lector pueda interpretar  lo escrito de distintas maneras  y  las digresiones, es  decir, evita desviarte del tema principal del que estás hablando.
                                             
Concisión: lo más importante es que seas breve y exacto en tus palabras sin extenderte demasiado en detalles sin importancia, pero sin suprimir lo necesario. Siempre debemos fijarnos en la acción central y trabajar sobre ella ya que facilita al lector  un mejor entendimiento de la obra y comprender cual es la intención del escritor.

Verosimilitud: la virtud más importante que debes tener presente a la hora de transmitir tu historia, ya que debes enfocar la obra de tal manera que consigas convencer al lector de que lo estás contando es verdadero, lógico y coherente, independientemente de que sea realidad o fantasía.

viernes, 9 de marzo de 2012

Fantasía y realidad

Hoy, te ayudaremos a conocer más detalles a cerca de los géneros de la fantasía y realidad, por tanto cualquiera de los dos géneros que vayas a elegir debe presentar uno de los mayores rasgos de una obra o relato: su verosimilitud. Esto consiste en hacer que sea creíble.

Literatura  realista:
Se reconoce porque toda la trama y sus personajes están dentro de las coordenadas de la realidad. Sus hechos son lógicos, generalmente cronológicos y sus personajes son asimilables a la vida de cualquier persona. Esto es así porque una de las características principales de los libros realistas es el trabajo puntilloso sobre la psicología de sus personajes y la descripción detallada de su entorno.

Literatura fantástica:
Fantasía es un término que siempre ha estado relacionado con la imaginación, ya que constituye un conjunto de ideas y situaciones subjetivas producidas por la facultad mental de las personas.  
A la hora de escribir tenemos la opción de utilizar situaciones o elaborar imágenes que jamás existieron o reelaborar las conocidas dándoles características peculiares, o de anticipar cosas que no sucedieron. Aunque sea imaginaria, la historia literaria toma sus referencias del mundo real. Esta relación entre imaginación y experiencia, entre fantasía y vida es lo que le da un valor especial a la lectura. La fantasía es imprescindible para la creación artística ya que al ser característica de los seres humanos, somos capaces de sumergirnos en un mundo nuevo o en el propio para crear belleza literaria, expresar sentimientos o representar conceptos abstractos que tenemos en la mente y que ansían salir de ella. También de ella nacen poemas, cuadros, esculturas, películas, literatura de ficción  y se pueden llegar a crear verdaderas obras de arte. 
Muchas veces el mundo fantástico es creado por la persona para alejarse de una realidad en la que no se siente cómodo y se refugia en un mundo que le permite evadirse de lo cotidiano.


viernes, 2 de marzo de 2012

Género narrativo


Hoy nos centraremos sobre todo en el género narrativo, que a su vez puede dividirse en distintos tipos según la realidad a la cual se enfoque.
  
El cuento es una narración corta de ficción que al principio nació para ser transmitida oralmente entre familias. Actualmente se transmite también de forma escrita, como por ejemplo los cuentos infantiles que consiguen adecuarse a la mentalidad infantil y transmitir una enseñanza.

La novela es una narración de ficción más larga que el cuento. Generalmente está dividida en capítulos y en estos intervienen gran cantidad de personajes. Puede narrar varias historias paralelas, en lugares y tiempos diferentes; aunque siempre debe existir una relación entre ellos.

La crónica es una narración que recopila y relata  hechos históricos en orden cronológico según cómo hayan ocurrido en el tiempo. Se caracteriza por ser una historia escrita por testigos presenciales. Se utiliza un lenguaje sencillo, muy personal y admite el uso reiterativo de adjetivos para dar énfasis en las descripciones.

De acuerdo a la realidad que presentan se dividen en:

Costumbristas: relatan acontecimientos y situaciones de la vida cotidiana de un grupo de personas dentro de su sociedad y pueden encontrarse en la realidad.

Realistas: relatan situaciones que se atienen fielmente a la realidad.

Humorísticas: se caracterizan por su carácter cómico y humorístico. Pueden utilizarse diferentes recursos: chistes, personajes y situaciones graciosos o ridículas, apodos, etc ...

Históricas: relatan situaciones que realmente transcurrieron en el pasado y cuyos personajes y lugares han existido en la realidad.

Biográficas: relatan la vida de una persona. Cuando el autor y protagonista son la misma persona, se denomina autobiografía.

Fantásticas: relatan hechos imaginarios con personajes irreales o lugares extraños y desconocidos. 

De ciencia ficción: relatan hechos fantásticos protagonizados generalmente por robots y seres de otros planetas en lugares distantes en el futuro. Están relacionados con el avance científico y tecnológico. 

Maravillosas: relatan hechos cuyos protagonistas y acciones están totalmente fuera de la realidad, como los cuentos de hadas, magos y brujos.

Fábulas: son narraciones protagonizadas por animales o cosas que aparecen personificados. Transmiten una enseñanza con finalidad didáctica o moral, llamada moraleja.

Leyendas: son antiguas narraciones que fueron transmitidas de padres a hijos en forma oral. Transita un camino intermedio entre la fantasía y la realidad. Suelen basarse en el conocimiento adquirido durante generaciones con creencias religiosas y supersticiones.