viernes, 4 de mayo de 2012

¿Qué punto de vista escoger para realizar el relato?

Antes de empezar a narrar, todo escritor se enfrenta a una fundamental decisión; ¿ qué punto de vista escoger para realizar el relato ?.
Por eso, es importante conocer las distintas alternativas y sus características para elegir el más adecuado a nuestra narración. En la actualidad se usa mucho la técnica del narrador que trabaja desde un punto de vista. El narrador, que vive en el universo interno de la obra, ignora lo que sienten y piensan los personajes; puede deducir, por sus actuaciones, que asumirán cierta conducta, pero sabe tanto como el lector de lo que sucederá en la historia. Por ejemplo, cuando el narrador está escribiendo personaliza a los personajes de modo que cada uno tiene un carácter diferente y a la hora de tomar las decisiones no es el autor quien decide, sino que se sumerge en el personaje y piensa en qué es lo que haría el personaje; por lo tanto podría decirse que son los personajes los que toman las decisiones.

Pueden establecerse normalmente los siguientes tipos de narración:

Relato en tercera persona limitada: el escritor hace referencia a todos los personajes en tercera persona, pero sólo narra los pensamientos y experiencias del protagonista. Este tipo de narración aumenta el protagonismo del personaje principal y hace que el lector se sienta más identificado con éste ya que al profundizar más en sus sentimientos y en su forma de actuar hace que el lector le preste más atención y se centre en él. 

Relato en tercera persona observadora: los personajes vuelven a ser tratados en tercera persona, sólo que no se profundiza en los pensamientos o sentimientos de ninguno de ellos. Este tipo de relatos se utilizan con más frecuencia en los textos periodísticos y documentales y el lector recibe un relato más frío e impersonal, ya que la intención de esta narración no es influir o inspirar a ningún sentimiento en particular, simplemente informar de algún hecho que haya ocurrido.
 
Relato en primera persona central: el autor es el personaje principal y relata en primera persona su propia historia. Suele ser muy adecuado para autobiografías.

Relato en primera persona periférica: el autor narra los sucesos en primera persona, pero, aunque participa en la historia, no es el protagonista.

Relato en primera persona testigo: el autor narra la historia en primera persona de forma objetiva.

Relato en segunda persona narrativa: el escritor narra en segunda persona. Este tipo de narración se ha empezado a utilizar en la novela moderna y suele ser un recurso para hacer que el lector tenga la sensación de participar de los pensamientos del personaje, creando en ocasiones falsos diálogos del protagonista consigo mismo.

Relato en tercera persona omnisciente: todos los personajes son tratados en tercera persona, pero  el autor tiene en cuenta lo que sienten y piensan todos los personajes. Este proporciona al lector un mayor conocimiento y referencia a cerca de las vivencias y experiencias de los personajes. Sabe lo pasado y lo porvenir. El brasileño Joaquín María Machado de Asís escribió una historia titulada Entre Santos. Esta manera de explicar los hechos es la técnica que se ha denominado como narrador omnisciente. A continuación, tenemos un ejemplo de una narración escrita en tercera persona omnisciente:

Rezó, y yo veía su pobre alma, en que la esperanza se trocaba en certeza intuitiva. Dios tenía forzosamente que salvar a la doliente ante mi intercesión, y yo había de interceder; así pensaba mientras rezaba. Y luego siguió hablando, para confesar que ninguna otra mano que la del Señor podía atajar el golpe.    A veces, ante el horror que le causaba la idea de la muerte de su mujer, temblaba y estaba a punto de formularla, pero la moneda de oro se interceptaba, hundiéndola en su corazón.

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